Para hosteleros
Con carta larga, la diferencia entre lo que facturas y lo que te queda se va en la cámara. Esto va de eso, y de que el servicio no se atasque.
Un bar cobra rápido y vende poco surtido. Un restaurante tiene cuarenta platos, una cocina con pases y un menú que hay que recalcular cada vez que sube el aceite. Son dos problemas distintos.
Le pones la receta una vez y el programa te dice lo que cuesta hoy, con el precio de la última compra. Y el margen que deja al precio al que lo vendes.
Cada comanda descuenta ingredientes. Sin inventarios de domingo por la tarde.
Si falta un ingrediente, el plato se marca solo. Nadie lo pide y nadie tiene que bajar a mirar.
Es donde más duele no tener escandallo: precio fijo y coste distinto cada día.
Dices qué menú vas a dar y te sale qué comprar y cuánto.
Por lo que ha tomado cada uno o a partes iguales, con su factura cada parte y sin perder un céntimo.
Cada categoría de la carta va marcada como barra o como cocina. La cocina no ve las cañas de la mesa 4 y la barra no ve los entrantes, y una comanda de solo bebida ni pasa por el fogón.
La pantalla de cocina es horizontal, para un monitor, y lleva el reloj de cada plato: se ve de un vistazo qué lleva más tiempo esperando. Se tacha plato a plato con el dedo, y cuando la comanda está lista suena la campana en la sala.
Dónde encaja y dónde no
Encaja en restaurantes de carta y de menú del día que quieren un solo programa desde la mesa hasta el coste del plato, sin comprar máquinas.
No encaja todavía si necesitas reservas de mesa, reparto a domicilio con plataformas o cobro con tarjeta integrado dentro del propio programa — eso hoy va con tu datáfono de siempre.
Decirlo antes cuesta alguna venta y ahorra todas las malas.
Preguntas
Saber el coste de cada plato. En una barra el margen es parecido en casi todo; con carta larga, dos platos que se venden igual pueden dejar márgenes muy distintos, y sin escandallo no hay manera de verlo.
No, y es a propósito. Cada categoría de la carta va marcada como barra o como cocina: la cocina no ve las veinte cañas de la mesa 4 y la barra no ve los entrantes. Una comanda de solo bebida ni siquiera pasa por cocina.
Sí, y por lo que ha tomado cada uno o a partes iguales, como decida la mesa. Cada parte lleva su factura y los céntimos del reparto no se pierden por el camino.
Si le has puesto la receta, sí: cruza el escandallo con el almacén y dice cuántas raciones salen de cada plato con lo que hay en la cámara. Cuando se acaba un ingrediente, el plato se marca solo como que no se puede hacer.
Sí. El menú del día es donde más duele no tener escandallo: se vende al mismo precio todos los días y cuesta distinto cada día. El plan de compra de la semana sale de ahí.
No, todavía no. Si llevas las reservas con un cuaderno o con otra herramienta, sigue así de momento: preferimos decirlo antes que venderte algo que no está.
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